Alberto Laverde, dedos mágicos para el acordeón!

El fiel acompañante de Juan Diego Laverde es su padre, don Alberto, el mago del acordeón. Tango, bolero, ópera, géneros musicales que encantan en las actuaciones de este dueto fenomenal...





jueves, 7 de abril de 2011

Ángel Gómez Giraldo, cronista de las cosas simples.

Por:  Leonardo Fabio Marín
Ángel Gómez Giraldo fue visto por primera vez,  en un jardín de astromelios, un paraíso de tulipanes, hortensias y margaritas florecidas,  con fuentes y lagos en la zona rural del municipio de Belén de Umbría. En aquel sitio de aromas exquisitos, se bañaban las hadas, tres tías suyas quienes a motu proprio,  decidieron ahuyentar los príncipes azules  que las solicitaban y asediaban con versos alegres y tonadas seductoras, todo  con el único interés de    brindarle los  máximos cuidados al sobrino que perfumaban todos los días con el agua florida de Murray,  que tiene 200 años en el mercado de las lociones, y que fue inventada para aromatizar la piel silvestre de los varones de una época que tenía pecado,  diablo e infierno a la vez. 
Ellas, altruistas por naturaleza,  recibieron a este hermoso niño asumiendo el rol de los padres biológicos. Fue tanta la devoción que el niño llegó a llamar la atención  por una cruz de luz que mostraba en el pecho  y por una locuacidad prematura. “De seguro es un enviado divino”, comentaban en el pueblo, a lo cual ellas respondían entre orgullosas y precavidas, “A lo mejor, una nunca se imagina las cosas de nuestro Señor”, y seguían su rumbo hacia una visita o la santa eucaristía, oficios propios de la vida en provincia.
No fue obispo porque se negó a recibir primero las órdenes sacerdotales, pues desde su nacimiento mostró una disposición a alterar el orden de los factores.
Fisgoneando y hurgando otras sendas, a punto de estrenar adolescencia para un recibimiento florido y una primera  educación  inferior a su talento de muchacho sabihondo, traspasó los límites del paraíso llegando a la población de Anserma en el departamento de Caldas.  Con un aire de extranjero le preguntaban por su procedencia  y contestaba con vanidad de Papa: "¡Del Vaticano!". 
De la mano de escritores prohibidos y poetas malditos, complementó sus estudios en varios colegios de este municipio cordillerano para hacerse periodista y continuar por varias ciudades del país hasta  llegar a  Pereira, donde ha  ejercido con honestidad e inteligencia,  su profesión a través de los radio noticieros, la prensa escrita y la literatura.
 Desde el año  1983  figura como uno de los reporteros del  periódico “El Diario del Otún” de la capital de Risaralda,   donde aún hoy presta sus servicios como cronista destacado, polémico y agudo en sus descripciones narrativas.
El Instituto de Cultura de Pereira hizo un reconocimiento a su labor,  publicando su primer libro de crónicas, de las muchas escritas en las páginas de “El Diario del Otún” con su muy particular  estilo humorístico y divertido.
En la actualidad trabaja en un proyecto cultural  con el tenor Juan Diego Laverde Hoyos, el poeta Leonardo Fabio Marín Zapata y el actor y director de teatro Alexey Valencia Arcila, la comedia musical titulada “El poeta, el Cronista y el Tenor", cuyo estreno se anuncia para el próximo mes de junio en el Teatro Santiago Londoño de la ciudad de  Pereira.  Este proyecto tiene como fin ayudar al financiamiento de las obras sociales de la fundación “Granito de Amor” que dirige la distinguida dama Lucero Cifuentes de Arbeláez ,  muchas veces exaltada y reconocida por su espíritu de solidaridad para  con las personas que carecen de recursos económicos y se encuentran  en estado de suma pobreza.

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